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Ni cientificos cínicos ni conspiranoicos

La búsqueda del camino de en medio te convierte en oponente de los extremistas. Esa fricción indica que andas cerca del buen camino, eso quiero pensar.

La transición hacia una vida más sostenible para el planeta no pasa por tirar piedras al tejado de nadie. No hay por qué calumniar ni desprestigiar a nadie para que llegue el cambio. Hay muchas cosas más valiosas y útiles que hacer primero, como por ejemplo practicar con el ejemplo. Ser consistente, honesto, humilde y trabajar continuamente para ser ejemplo de un modelo de vida sostenible.

Pocas cosas unen tanto como crear un enemigo común contra el que luchar, un enemigo ficticio. Así pasa en nuestro país con los nacionalismos y pasa con los conspiranoicos y con los escépticos. Nada mejor para unirse que luchar contra “los otros”. Porque nosotros somos los buenos y los otros son los malos. Nuestra mente dual siempre haciéndonos trampa. Las ideas retorcidas además se retroalimentan en el grupo y se vuelven más fuertes y paranoicas. Por eso es fácil polarizar y decantarse por un grupo. Nos encantan las categorías, encasillarlo todo porque así es como nuestra mente simplifica la realidad.

Si el sistema establecido no nos gusta, tenemos que cambiarlo desde dentro, de la mano del sistema y de los que están adentro. No podemos pretender que estamos fuera y tirarles piedras. Porque en realidad no conozco a nadie que esté fuera del sistema. Todos queremos gasolina para ir con nuestro coche a donde nos apetezca. No conozco a nadie que rechace un billete de 100 euros. Entonces antes de calumniar hay que mirarse bien a uno mismo y pensarlo dos veces.

Situarse en un extremo supone el rechazo de mucha gente, gente del otro extremo con la que podría surgir una colaboración muy enriquecedora y transformadora para todos. Gente que juega un papel importante en la transición. Es torpe ponérselos de enemigos por afirmar “verdades” que además no conocemos de primera mano.

Trabajo con grandes organizaciones y sé cómo funcionan. Cuanto más grandes, son más lentas y más torpes. Son caóticas. Cuando quieren ejecutar un plan de transformación tardan años en llevarlo a cabo, incluso décadas.  Y a los políticos que gobiernan y han gobernado este país ya les vemos a lo que se dedican, a robar todo lo que pueden. No tienen la más mínima preocupación por el futuro del país ni del planeta. Muchos catetos incultos y corruptos. Los esfuerzos de gobiernos y grandes corporaciones se basan en ganar más y más dinero, poco les importa el futuro y el sufrimiento de los demás humanos y de las demás especies. Hay ejemplos de éso por todas partes.  Hay un programa de Redes (visible en youtube)  donde se habla de que la experiencia reiterada de éxito de las personas hace que vaya desapareciendo su empatía y se distorsione la vision de la realidad de manera que lo ven todo con un optimismo desmesurado. El mal de la humanidad es la ignorancia y la incapacidad de ver la realidad tal cual es. No son planes diavólicos maestros sino acciones que parten de la ignorancia y del desconocimiento y que se nutren luego del oportunismo.

Juan del Río, en su libro “Guía del movimiento de transición” habla de tres corrientes de pensamiento fundamentales acerca del futuro de la especie humana (porque el planeta seguirá estando ahí, los que dejariamos de estar somos los humanos junto con muchísimas otras especies). La primera es la catastrofista (o algo así) que piensa que nuestra extinción ya lleva tiempo en marcha y es imparable hagamos lo que hagamos. Otra es la que piensa que la cosa está muy chunga pero que si nos podemos a trabajar ya, en acción, aún podemos cambiar las cosas y disfrutar de una vida más plena y feliz. Y la tercera es super optimista que piensa que podemos seguir consumiendo los recursos del planeta como hasta ahora, seguir “creciendo” y que la tecnología nos salvará bien conquistando otros planetas o lo que sea milagroso. Tuve la suerte de poder preguntarle al CEO de una poderosa multinacional su opinión sobre el futuro y efectivamente, desde su imparable éxito me dijo… “confío en el ser humano y en su capacidad para salir adelante, confío en la tecnología”. Confirma lo que vi en el documental de Punset y el enfoque que comenta Juan del Río. Vamos apañados si pensamos que los poderosos dirigentes van a salvarnos el mundo… ¡ni tampoco a matarlo a propósito! ¡estos están dopados y a otros rollos!

No hay que confundier a empresas con la ciencia. Una empresa farmacéutica es un negocio que se supone que utiliza el método científico pero esa empresa no representa a la ciencia. Existen científicos independientes, investigadores que son pagados con dinero público y sin un interés de esconder nada. El método científico nos ha permitido avanzar durante sigles y cuando nos enfermamos de gravedad al final todos vamos a un hospital público y acudimos a los últimos avances científicos. El médico que te atiende tampoco es la voz de la ciencia, hay profesionales vocacionales muy buenos y también los hay malos. De nuevo hay que tener cuidado con las categorias mentales. A mí me parece mentira que los oncólogos que trataron el cáncer de mi padre le dijeron que podía comer y beber lo que quisiera. Me parece mentira que no le dijesen al menos por precaución, que dejase de tomar leche, que redujese el consumo de carne roja y que el alcohol no le iba a hacer ningún bien. Pero eso no significa que ahora yo tenga que pensar que todos los oncólogos son malos. La misma que no supo (en mi opinion) darle buenos consejos de vida saludable, le salvó la vida con la cirugía que le extirpó el tumor.

Hay personas que se dedican a dar charlas y difundir vídeos sobre recursos milagrosos contra el cáncer, que la ciencia no ha reconocido.  Hay que investigar bien a estas personas y ver cuál es su historia, su nivel cultural, sus estudios, su contexto. En muchos casos son gente carismática con gran poder de convicción. Y a menudo usan la técnica de polarizar a su audiencia hablando de un maligno enemigo con planes malvados. Su poder comunicativo no debe confundirnos ni seducirnos.

Cuando haces investigación de la terapia que proponen, ves que no tienen casos documentados con datos precisos, con nombres y apellidos de personas. ¿Por qué no? Imaginemos que hay alguien que se ha curado de cáncer tomando Kalanchoe. Seguramente su cáncer fue diagnosticado en un hospital público por varios oncólogos. Decide no tomar fármacos y recurrir al kalanchoe y su cáncer desaparece. Estoy seguro de que los oncólogos que hicieron el diagnóstico, tendrían interés en saber más sobre el caso. Y si ellos no, seguro que algún otro investigador o universidad querría saber qué dosis y de qué manera se tomó el Kalanchoe para curarse. Y así se realizaría un estudio y cualquier farmacéutica estaria encantada de patentar su principio activo y hacer un montón de dinero con esta cura. Hoy en día, gracias a Internet, nadie podría ocultar el estudio. Nadie podria negarlo. Existen notarios, laboratorios independientes y el poderoso canal de comunicación que es Internet. Y la información correría por la red sin que pudiesen pararla, como ocurrió con WikiLeaks. Seguro que la gente que se curase con el Kalanchoe no tendría problema de salir dando su testimonio en reportajes, para ayudar a los demás. Los supervivientes al cáncer siempre quieren ayudar a los demás en su paso por la enfermedad. Se sabría bien qué tipo de planta tomar, en qué cantidad y para qué tipos de cáncer va bien.

Así que cuando alguien dice que el Kalanchoe cura, pero que las farmacéuticas no quieren que se sepa y lo niegan, no puedo evitar pensar que ese argumento es muy débil, que no tienen ningún sentido mas que la pura conspiranoia.

Por otro lado, no dudo del poder de la mente y del efecto placebo. Los científicos cínimos piensan que cualquier cosa que la ciencia no pueda demostrar, no existe. Lo niegan porque no se ha demostrado. Es un pensamiento corto de miras y dogmatico. La ciencia tiene sus limitaciones y el poder de la mente es desconocido. El poder del amor mueve el mundo. Los científicos aún no han sido capaces de crear vida. Algo tan “sencillo” como engendrar la vida de una planta, es algo que la ciencia aún no hace. Así que si me dicen que alguien se curó de cáncer tomando Kalanchoe, puedo llegar a creérmelo. Pero no por el Kalanchoe sino por el placebo, por el poder de la mente y la energia. Yo sí creo que las palabras de optimismo y amor de una persona pueden llegar a sanar a otra. Me gusta esa frase que dice… “y como no sabían que era imposible, lo hicieron”. Los científicos cínicos cuya única verdad es la ciencia, piensan que estas personas sólo quieren engañar a los demás y ganar dinero con ello. Seguro que hay farsantes que viven de eso, pero tambien debe haber gente que tenga el poder de curar con su amor y sus palabras. La realidad no es blanca o negra. Hay gente increíble como lo fue Gandhi, que existió de verdad y que cambió el mundo con su corazón.

El Buda decía que la materia está hecha de vacío. Que todo es vacío. Esto fue hace más de 2500 años y no lo inventó el Buda sino que ya hombres y mujeres lo habian experimentado quizás otro montón de siglos o milenios antes. Y no lo dicen por un acto de fe, lo dicen mediante la experiencia, a traves de la meditación. La experiencia del vacío también es llamada Nirvana, iluminación… Hoy la ciencia dice que en el fondo del átomo no existe nada, que esta vacío. La práctica de la meditación descubrió algo miles de años antes que el método científico. Es un ejemplo para ilustrar que la ciencia no me vale para todo a día de hoy. Aún quedan muchas cosas por descubrir.

Estoy ayudando a organizaciones en el movimiento de transición y me está resultando complicado tratar con extremistas. De un lado y del otro. Creo que debemos usar todas las herramientas que la humanidad conoce para lo que mejor funcionen. No podemos usar un martillo para todo, porque no todo son clavos. No podemos negar el método científico. Y tampoco podemos negar aquellas cosas que la ciencia desconoce. Aquello que podemos demostrar con nuestro ejemplo, con hechos reales, será lo que nos permita avanzar en la transición.  Lo que importa de las personas no es lo que dicen, sino lo que hacen. Me encuentro gente “antisistema” que predica una cosa pero luego hace lo contrario.  El tiempo les hace caer por su propio peso.

Trabajemos en una transición con cariño, cuidando de no hacer daño a nadie. Hagámoslo sin guerra. Seguramente haya que ser desobediente en algunos momentos, pero no guerrilleros.